Queridos conciudadanos del pasado,

Nos dirigimos a ustedes desde el futuro, un tiempo marcado por arrepentimientos y consecuencias de nuestras acciones descuidadas. Para nosotros ya es demasiado tarde, pero ustedes pueden remediarlo. Somos testigos de un mundo que se desvanece ante nuestros ojos, donde los ecosistemas se desequilibran y la vida misma está en peligro.

Les imploramos que reconsideren sus hábitos y prácticas. Cada árbol talado, cada río contaminado, allana el camino hacia un futuro sombrío que deseamos evitarles. Es hora de abrazar la sostenibilidad, de vivir en armonía con la naturaleza en lugar de dominarla sin piedad.

Les instamos a adoptar la sabiduría de preservar en lugar de consumir sin cesar. Busquen fuentes de energía renovable, protejan la biodiversidad de su entorno y traten a cada criatura con respeto y compasión.

En cada elección, recuerden que están tejiendo el tapiz del futuro. Que nuestras palabras sirvan como guía en su viaje hacia la armonía con la tierra y entre ustedes mismos.

De lo contrario les aguarda nuestro apocalipsis.

Con gratitud y, sobre todo, esperanza, sus hijos del futuro.